El lunfardo, cómo comunicarse con amigos argentinos

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Cecilia EvangelistaSpagnolo
7 giugno 2018
24
3 minuti
El lunfardo es el vocabulario urbano del español de Buenos Aires y Montevideo -junto con otras grandes ciudades de los dos países -lo que también se llama español rioplatense. Si tenés amigos o familia argentina, o si pensás viajar aquí y conocer gente nueva, este artículo es para vos, porque vamos a repasar algunas de sus expresiones más comunes.

Un breve repaso histórico

El lunfardo es una jerga coloquial que surgió en los estratos bajos de las ciudades más importantes de Argentina y Uruguay en las últimas décadas del siglo XIX y principios del siglo XX. En sus comienzos estaba asociado con la marginalidad, los burdeles y la criminalidad, pero en las primeras décadas del siglo XX ya se había popularizado y tenía prestigio. Se usó, por ejemplo, en muchas letras de tangos. Y hoy en día, hay una Academia Porteña del Lunfardo, que se dedica a su estudio.
El lunfardo es una muestra clara de la diversidad de culturas de la sociedad de esa época, porque encontramos palabras tanto de origen italiano, francés, como de origen gaucho, africano o de pueblos originarios americanos. Igual que sus creadores, el lunfardo es muchas cosas, a veces contradictorias, a la vez: vulgar, poético, popular, familiar, académico, histórico, viejo y actual.
Si bien la mayoría de estas palabras ya no están en uso, tantas otras continúan hasta hoy y viven con nosotros y nuestro idioma en constante desarrollo. Y son pronunciadas, aproximadamente, cientos de miles de veces cada día. A continuación están algunas de las más comunes.

Pibe/a

Un pibe o piba es un niño o adolescente, especialmente alguien de quien no sabemos el nombre, por ejemplo: hay unas pibas esperando en la estación. También puede ser nuestro grupo de amigos/as: esta noche me encuentro con los pibes. Además, cuando queremos decirle a alguien que se ve joven usamos la expresión: Estás hecho un pibe.

Laburar

Este es un evidente préstamo del italiano. Como es esperable, no significa otra cosa que trabajar: laburé dos años en una escuela. En la misma familia de palabras encontramos laburo, que es el sustantivo: estoy en el laburo ahora, ¿podemos hablar más tarde? Otra palabra relacionada es laburito. Aquí el diminutivo suele ser irónico, un laburito es una tarea trabajosa y tediosa: pasamos el día pintando las paredes de los cuartos. Un laburito.

Mango

Esta palabra no es lo que parece, pues no tiene nada que ver con la fruta tropical. Un mango es un peso argentino. Podemos decir, por ejemplo: la entrada al cine sale 220 mangos. Cuando alguien no está pasando un buen momento económico suele decir: no tengo ni un mango.

Trucho/a

Este adjetivo puede describir tanto cosas como personas. Significa falso, fraudulento o ilegítimo. Generalmente lo usamos cuando nos referimos a billetes, firmas, papeles: los falsificadores ingresaban dinero trucho al mercado. Otro ejemplo: no es recomendable que los adolescentes agreguen desconocidos a sus redes sociales, pueden ser perfiles truchos. También existe el verbo truchar: el alumno truchó la firma de sus padres en el boletín.

Quilombo

Este vocablo nos llega directamente de Brasil. Desde el siglo XVI los quilombos eran comunidades de esclavos de origen africano que escapaban del sometimiento. Más tarde en Argentina, hacia el final del siglo XIX, los quilombos eran burdeles con prostitutas de origen africano. Sin embargo, hoy en día esta palabra perdió toda relación con su sombrío origen y pasó a ser sinónimo de desorden, lío: tu escritorio es un quilombo, por eso no encontrás nada. O: Por el paro de subtes, la calle era un quilombo. En un sentido más amplio quilombo puede cualquier tipo situación confusa o conflictiva: yo te pasé mal la dirección, qué quilombo hice. Hablé de más y ahora estoy en un quilombo.

Bajón

Usamos cotidianamente esta palabra para describir cualquier cosa que nos parece triste o para empatizar con alguien que nos cuenta un problema. Que bajón que no puedas venir a mi cumple. –Me fue mal en el examen. -¡Qué bajón! Además podemos estar bajón, eso es estar deprimido: hace dos semanas terminé con mi novio así que estoy un poco bajón.

Groso

Este es otro préstamo del italiano que tiene de múltiples aplicaciones. Alguien groso/a es una gran persona o alguien que se destaca en por una cualidad o habilidad. Me hiciste un gran favor, ¡sos una grosa! Lorena es una grosa dibujando. También puede ser un acontecimiento increíble, extraordinario. El recital fue muy groso, nunca vi un show igual.

Sarparse

Este es verbo reflexivo es un ejemplo de un juego que encontramos recurrentemente en el lunfardo, y se trata de dar vuelta las sílabas de una palabra. Sarparse es, entonces, pasarse, solo que con las sílabas invertidas. Ahora, ¿qué significa? Pasarse o sarparse es excederse, exagerar o hacer algo atrevido: la comida estuvo buenísima, ¡te sarpaste! Incluso podemos usar el participio, sarpado/a como un sustantivo para decir que alguien es una persona osada Daniel vino a la fiesta sin invitación, ¡es un sarpado! o muy virtuoso en algo: La banda sonó increíble, el baterista es un sarpado.

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